La mamá de uno de los chicos de la familia platicaba que lo
inscribiría en la escuela de Música; la tía, sin tardanza, le recomendó que
entrara ella también para que aprendiera a “surfear”.
La tía sugirió al sobrino que
mandara hacer un “chapucero” para los niños en el patio de la casa.
(¿Chapoteadero, quizá?)
Muy aficionada al futbol, aseguró la tía que, si pudiera, también iría
a la capital para vitorear al equipo nacional en el “Ángel de la Guarda”.
La misma tía de los muchachos comentaba las pérdidas de vidas y los destrozos que en
Asia produjo el “Tsurimi”.
Dijo la tía que cuando se le dificulta el estacionamiento, simplemente
coloca su carro en “Osco”.
¿Dónde?, le preguntó uno de sus
malévolos sobrinos: En Osco, reiteró. Se refería a una desafortunada aleación
de Oxxo con Cotsco, naturalmente.
Un joven miembro de la familia tuvo alguna dificultad con su novia,
por lo que ambos se veían distanciados en la casa de una amiga común.
Hasta que, harta del silencio y
los malos modos de la pareja, la anfitriona los conminó: “¡Ya, limen perezas!”,
con lo cual los chicos soltaron la carcajada y todo volvió a la normalidad.
Esta fue una aportación del maestro y amigo Eligio Moisés Coronado,
que titula “Confusiones”. Mañana continuaremos.
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