lunes, 28 de abril de 2014

Blanco y Negro

Un niño es, ante todo, un regalo del cielo. Es consuelo y alegría de vivir. Es… la vida misma.

Un niño patalea para conseguir su propósito; una niña lo alcanza con besos y abrazos.

Un niño patea a sus padres. Una niña los abraza y consigue lo que quiere a punta de frases dulces.

Los niños son la alegría del mundo, la bendición de Dios, el amor sin límites.

Los niños y las niñas tienen una ocupación primaria: jugar, siempre jugar.

Un niño puede imaginar sin límites; una niña no conoce los límites entre la realidad y la ilusión.

Uno sonrisa resplandeciente en el rostro del niño cura todo cansancio y toda enfermedad.

El abrazo de los hijos es el calor, es el amor, es la ternura, todo envuelto en una cálida sonrisa.


Hay mucho más que decir de los niños y las niñas. Por ahora, que sean inmensamente felices en su día.

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