martes, 4 de noviembre de 2014

Blanco y Negro

Entre las curiosidades y vergüenzas que, como periodista he vivido, una sucedió en Guasave.

Acompañábamos al gobernador y al alcalde de Ahome, a una ceremonia luctuosa.

No me fijé y caí en una fosa. “Aquí se está queriendo salir uno”, gritó el gobernador Calderón.

Desde muy pequeño –entre 8 y 9 años– sentí la vocación por el periodismo radiofónico. Unía dos sillas, de espaldas, le ponía una toalla encima y esa era mi cabina de transmisiones.

Narraba juegos de beisbol con todas sus incidencias, lo que provocaba el enfado de mi madre, doña Lupita.

Y me amenazaba con quitarme la toalla, si no detenía la narración.

A mi vez, la amenazaba con empatar el juego o irme a extra-innings si no permitía que terminara.

Tranquiliza saber que el gobernador le pidió al presidente Peña, su intervención directa y personal sobre lo que está ocurriendo en La Paz.


Ojalá la ayuda no tarde en llegar.

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