martes, 29 de abril de 2014

Blanco y Negro

Los niños merecen más que una columna. Por eso le dedicamos este espacio y el de Política en su Tinta, con un poema de Juan de Dios Peza.


Los niños merecen todo el amor del mundo. Lo merecen y lo necesitan. Su inocencia es su patrimonio, su riqueza y su valor.

Un niño es la confidencia inocente, el chispeante comentario o la frase no esperada.

El llanto de un niño es una llamada de atención, un reclamo o una angustia no expresada de otra manera.

El niño es, como decía un poeta, alguien con una rana en el bolsillo y con un cuento en la cabeza.

Una niña es el encanto mayor. Es la dicha expresada en su personita y es la ilusión del padre y de la madre.

Una niña es ternura, exigencia, reclamo, urgencia, dulce chantaje y otras cosas. Una niña consigue más pronto y mejor que una exigencia de la madre hacia el padre.

Basta una mirada suave, una dulce sonrisa y una frase cariñosa para lograr todo lo que se proponen. Desde una nieve, hasta un vestido nuevo.


Deseo, de todo corazón, que cada niño, desde el más humilde hasta el más rico, sea inmensamente feliz, hoy y siempre.

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