Pero lo bonito de esta temporada es que nos asaltan los más nobles
sentimientos por el resto de la humanidad.
Y como digo, no importa que en el
2014 volvamos a ser los mismos. Al menos en estos días somos más humanos.
Cuando digo nos asaltan, no me refiero a otra cosa sino a esos
sentimientos que afloran a la vista del árbol navideño.
El candor de los niños, la
inocencia de los pequeños, su fe en Santa Claus y el brillo de sus ojos en
espera de los regalos.
La publicidad navideña, también repercute en nuestros más nobles
sentimientos.
Recordamos, con mucho cariño, a
quienes se nos han adelantado y rogamos por los que nos quedan, permanezcan
mucho tiempo a nuestro lado.
Por supuesto, también me embargan sentimientos muy profundos de
agradecimientos a quienes han sido mis amigos durante 43 años.
Que haya paz, alegra, felicidad y
armonía en sus vidas y en sus corazones durante estas fiestas y el resto de sus
vidas.

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