
Los identifica el color y la casi muerte política, que ya lleva varios
años.
Pero los perredistas son tan
ilusos o tan optimistas que creen que todavía pueden ganar una que otra elección.
Y piensan, ciertamente, en Baja California Sur y en la gubernatura.
Son tan optimistas los amarillos,
que están convencidos de que Leonel fue el salvador de la Patria Chica y que la
historia empezó con él.
También están convencidos de que Narciso fue mejor gobernante que Bill
Clinton, de los Estados Unidos.
El optimismo cada día se
convierte en desilusión. Los amarillos ya no convencen a nadie.
Están pensando, que sus partidos amigos, el PT y Movimiento Ciudadano,
les pueden acarrear votos en el 2015.
Y mientras eso sucede ya se
divisan en el horizonte, las largas orejas del Peje y de Morena.
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