miércoles, 1 de octubre de 2014

Blanco y Negro

Conversación escuchada durante el huracán, entre un cabeño y un paceño: ¿y tú? Glu, glu, glu. ¿Cómo estás?


Si don Jesús Castro viviera, hubiera opinado del ciclón: “estuvo suave el vientecito”.

Don Jesús contaba que a un comundeño se le había incendiado la casa y que había comentado: “si se asaron los quesitos, pues”.

Cuando llegué a La Paz, conocí a Enrique Nava Moreno, que en paz descanse. Me contaba que los sudcalifornianos no desmienten a nadie.

Que un amigo fuereño salió a buscar liebres al monte y le preguntó a un ranchero si había liebres.

Le contestó: mire, amigo. Por las tardes, nomás coloradean las orejitas esos animalitos. Entusiasmado, el amigo del rifle recorrió varios kilómetros y no encontró ninguna liebre.

Un poco molesto, le reclamó al ranchero. “Oiga, amigo. No hallé ninguna liebre”.

¿Liebre?, le preguntó. Tengo ganas de ver un animalito orejón de esos.


Pero usted me dijo que había muchas. Pues sí, pero no hay. Ni modo que las invente.

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