Si de por sí los pobres alcaldes
andan a la cuarta pregunta, ya los imaginamos en diciembre, pidiendo auxilio económico
al gobierno federal.
Es tal la crisis que cuentan que un tesorero municipal llegó a su casa
y con voz apagada le dijo a su mujer: “traigo mucha hambre, vieja”.
Y que la señora le respondió: “vaya,
hasta que trajiste algo”. Y le agregó, en tono de reproche: “a ver qué día me
traes el sueldo”.
Y es que con eso de los ciclones, el gobierno federal tendrá serios
problemas económicos para enfrentar la crisis. Y ni modo de usar el fondo de
reservas federales.
Poco a poco se calienta el
ambiente político. Todo mundo anda en campaña, incluyendo al gobernador, Marcos
Covarrubias.
Por cierto que los legisladores panistas le están sacando provecho a la
posibilidad de homologar el impuesto del IVA en la zona fronteriza.
No hay día en que no saquen
alguna declaración sobre el tema, Carlos Mendoza, Pancho Pelayo o Arturo De la
Rosa Escalante. Mejor conocido como Del Clavel.
Ya se comenta, a nivel estatal, que el único activo que le queda al PRD
es el Tony Agúndez y que es su mejor carta para la gubernatura.
Traemos perdido al Ricky Barroso
Agramont. Un cartón de cerveza para el que nos informe dónde anda o, como dice
una amiga: “el que lo encuentre es para él”.

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