No es bueno alegrarse de las desgracias ajenas pero me da gusto que, al fin, las autoridades hagan valer su peso.
Y que los pesos de funcionarios corruptos pesen más que la ley. Obviamente, estamos hablando de la detención de Antonio Alcántar.
Es que Alcantarilla pensó que Narciso iba a ser gobernador por 100 años y que nunca pagaría sus desvíos monetarios… si es que los hubo.
Anduvo, como su gobernador Narciso, haciendo alarde de su prepotencia, de sus influencias y de su impunidad.
Pero no hay mal que dure cien años ni funcionario corrupto que los aguante.
Dice el Peje que tiene 20 millones de votos asegurados y que encabeza las encuestas nacionales. Si, pues.
Dicen que los cuatro puntos que según Calderón le faltan a Josefina para alcanzar a Peña Nieto son: el poniente, el oriente, el norte y el sur.
La campaña de vacunación antirrábica es para canes, no para políticos rabiosos.
A propósito ¿en qué termino la perrera que fue la obra máxima de doña Rosa Delia Cota Montaño.


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