jueves, 2 de octubre de 2014

Blanco y Negro

En Los Mochis hay un locutor muy ingenioso. Cuentan que una vez le preguntaron si había visto pasar a una persona. Y dijo que no.


“Yo tengo aquí parado dos horas, con mis zapatos nuevos, y no vi pasar a nadie”.

Cuenta también que una vez detuvieron a un borracho. Y alegaba que no había ingerido bebidas embriagantes.

Al insistir el policía, el detenido le dijo: “si yo ni borrancho acho. Nomás me cervé cuatro tomezas catetes”.

En La Paz, hace muchos años, fue testigo de una anécdota ingeniosa pero cruel. Un hombre le pregunta a otro por su hermano. “En México. Está grave. Tiene cáncer”.

Meh puchi, el que se va a aliviar con un veganin, le dicen.

La siguiente anécdota también la he contado varias veces. Fue mi encuentro con el ingenio paceño.

Los periodistas enfrentaban a Los Leones, en beisbol. El pitcher era Román Pozo y no le mirábamos ni el polvo. Ellos eran profesionales y nosotros no llegábamos ni a amateur.


Salió a batear el gordito Jorge Lenín, por los periodistas. Desde las gradas se oyó decir: “si ataranta un grillo si lo pisa ese amigo”.

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