jueves, 16 de octubre de 2014

Blanco y Negro

Imagino al gobernador de Guerrero, abrazado a una palmera, evitando que se lo lleve el huracán político que vive esa entidad.

Mientras el PAN pide la suspensión de poderes, el PRD sugiere que se retire voluntariamente para permitir una investigación profunda y seria sobre los acontecimientos.

Y es que no resulta fácil explicar cómo pueden desaparecen 43 estudiantes de una Normal, sin que haya un solo responsable.

El vendaval político que vive Guerrero pronto pudiera ocurrir en Oaxaca y otros estados que viven en intensa violencia.

Pronto veremos a políticos en campaña, destilando miel y ofreciendo la luna y las estrellas.

Durante las campañas, como ya el lector sabe, los aspirantes asisten a quinceañeras, apadrinan a niños de secundaria, abrazan a viejitas y besan a las niñas.

Se pronuncian discursos que parecen la mera verdad. Se ofrecen cosas imposibles sin rubor alguno.

No falta quienes ofrezcan puentes donde no hay ríos ni arroyos.


En esas épocas, los políticos contestan sus celulares, buscan a la gente, son dulces y amables… hasta que llegan al poder. Ahí, se transforman.

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