miércoles, 23 de julio de 2014

Blanco y Negro

Ah, los ambientalistas. La experiencia que se vivió en Guerrero Negro, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, sigue pesando en la historia.

En aquel entonces, movidos por intereses ajenos a México y proclive a Estados Unidos y a Australia, impidieron la expansión de Exportadora de Sal.

Con una serie de argumentos, los ambientalistas aseguraron que la presencia de la ballena gris se vería amenazada.

Que el ruido de las máquinas que se usan para la explotación de la sal, alteraría el ecosistema.

La verdad, la verdad, es que fueron pretextos para proteger empresas salineras de Australia, Estados Unidos y otros países productores de sal.

Así que, como todos sabemos ya, se impidió el proyecto salinero mexicano, que pretendía aumentar la producción.

Las ballenas se desarrollan y viven tranquilas con todo y el ruido con el que los ambientalistas asustaron a Zedillo.

¿Lo asustaron o se dejó asustar? Es una interrogante que nunca conoceremos.


La sociedad sudcaliforniana ya está curada de espanto y no permitirá que los ambientalistas sigan haciendo de las suyas.

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