Por cierto que les
dieron a Narciso y a Porras dos noticias: una buena y una mala. La mala es que
les recortaron el pelo. La buena, es que ahorraran champú.
También ahorraran en ropa. Tiene uniformes,
color amarillo, como su ex partido, durante todo el tiempo que sean huésped distinguidos
del Cereso.
A un señor, en desuso
sexual, lo apodan el sicario: que por que tiene dos colgados y un muerto.
El apodo surgió apenas el domingo, en el café
de Lupita Camacho, en el Mercado Bravo, producto del ingenio de los viejitos
que se dan cita en ese lugar.
Pues ya es oficial:
Enrique Peña Nieto visitará La Paz el 3 de junio y se reunirá con el priísmo
sudcaliforniano en el estadio Arturo C. Nahl, a partir de las 11.
Las encuestas indican que Josefina Vázquez
Mota, la panista, se coloco ya en el tercer lugar de las preferencias
electorales. La aventaja el Peje.
Cuentan que Gordibaldo
anda sude y sude y que, por fin, perdió varios kilos, por la preocupación de
que puede ser detenido de un momento a otro.
Lo digo con toda sinceridad: Alfredo Porras no
merece estar en la cárcel. Al menos, no es tan malo como Narciso y Leonel. Es
más: Leonel debía estar en su lugar.


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