jueves, 24 de mayo de 2012

Blanco y Negro


Es extraordinaria la manera en que se transforma un político mexicano. El Peje, por ejemplo. Todo un caso.

Del hombre feroz, corrosivo, autoritario, rencoroso, corajudo, que fue en el 2006, se convirtió en un hombre tierno y amoroso.

Aquel que quería mandar al diablo a las instituciones, de pronto se transformo en una hermanita de la caridad, que promovió el amor hacia los demás.

Perdono a los que, según él, le había robado la presidencia, les tendió la mano y los invito a formar “una república amorosa”.

Y ahora, que otra vez percibe que podría perder la elección constitucional, vuelve a endurecer el tono y la actitud.

Primero fue el lobo feroz, luego caperucita. Y ahora, de caperucita pasa a lobo feroz otra vez.

Narciso fue noticia ayer: fue detenido, por peculado, en Monterrey. Seguramente se le olvidaron los amparos y se vencieron.


Dicen que Pancho Pelayo es la voz clon de su tío el gobernador Marcos Covarrubias Y hay quienes aseguran que pudiera pasar por el propio gobernador.

Que es cuestión de que le pongan canas y un bigote.

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